No eras para tanto

Uno sabe desde que se enamora por primera vez que a tener el corazón roto se acostumbra uno. A pesar de que al nacer las mujeres saben del amor algo que los hombres nos cuesta toda una vida aprender. Con las cicatrices consolidadas, con la verdad escondida entre las sábanas, ahora que solo me quedan espaldas sin cremallera, cuando me suspende la vida en la asignatura del amar, esperando a que la penuria nos convierta en invencibles; el corazón, que no cabrá en la tumba, reconoce al fin, que no era(s) para tanto:

No era para tanto ser feliz, y ser uno mismo.

No era para tanto que perdiéramos la realidad entre el lienzo de nuestra cama.

No era para tanto que me rompieras a primera vista.

No era para tanto ser tu único defecto.

No era para tanto que contigo siempre fuera primavera.

No era para tanto cerrar las heridas en un abrazo.

No era para tanto que mañana fuera tarde para nosotros.

No era para tanto que a ojos tristes, abrazos grandes.

No era para tanto quererte antes de verte.

No era para tanto ir cuesta abajo y sin besos.

No era para tanto escaparnos con las balas persiguiéndonos.

No era para tanto que los sueños fueran largas despedidas de ti.

Ni eras para tanto, ni soy para ti.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Dos balazos

Sueños de saldo y esquina